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Tejiendo comunidad desde la primera infancia: El corazón de la educación parvularia en Bajos de Mena

Entre el final de avenida Santa Rosa y el Acceso Sur, se ubica el sector 1 de Bajos de Mena,…

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Entre el final de avenida Santa Rosa y el Acceso Sur, se ubica el sector 1 de Bajos de Mena, en la comuna de Puente Alto. Allí la educación parvularia no se limita solo al aula; ocurre e impacta directamente en el territorio. En un entorno caracterizado por altos índices de exclusión social —donde más del 71% de los habitantes pertenece a los quintiles socioeconómicos más vulnerables y el abandono escolar asoma como una amenaza constante—, las salas cuna y jardines infantiles se han convertido en un refugio de oportunidades, dignidad y resguardo de derechos.

Desde hace 15 años, al final de una de esas calles, existe un lugar donde los niños encuentran un oasis de juego y aprendizaje y los adultos algo que esperaban: comunidad.

Ese lugar es la sala cuna y jardín infantil Juanita, de Fundación Integra. Y su corazón tiene nombre de mujer, la directora del establecimiento, Mónica Matus Solís.

El jardín como espacio de transformación

Cuando Mónica llegó a dirigir la sala cuna y jardín infantil Juanita, el entorno inmediato estaba marcado por microbasurales que parecían parte inevitable del paisaje. Hoy, en ese mismo espacio, crecen plantas en una huerta pedagógica que los niños riegan y cuidan diariamente. Una microteca guarda libros que viajan entre las familias para hacer de la lectura un momento de encuentro en el hogar. Las salas están llenas de reconocimientos para el establecimiento y para ella misma.

Nada de esto es casualidad. Aquí hay trabajo, confianza, valoración y compromiso de la directora, del equipo educativa y también de las familias. Mónica sabe que el ambiente es el tercer educador, por eso los espacios olvidados se transformaron en lugares que invitan al juego, la exploración, el descubrimiento y el bienestar. Los 78 niños y niñas que asisten al jardín infantil no sólo aprenden, también, crecen en un ambiente que les dice que merecen lo mejor.

Un jardín que llega más allá

La influencia de Mónica no se detiene en la puerta del jardín. A lo largo del tiempo, ha construido una red de vínculos que convierten al jardín Juanita en algo más que un establecimiento educativo, en un punto de apoyo real para las familias.

Una de esas alianzas es con el programa Abriendo Caminos del Ministerio de Desarrollo Social y Familia que acompaña a niños, niñas y adolescentes cuyos padres se encuentran privados de libertad. Gracias a la articulación que Mónica Matus ha impulsado, varios de esos niños han ingresado al jardín o a la escuela. Una inserción que en situación de vulnerabilidad puede cambiar la vida de las personas.

“En la sala cuna y jardín infantil se forjan los aprendizajes más importantes para la vida”, afirma. No como un cliché, sino que con la convicción de que una educadora que llega a tiempo, que conoce a la familia, que alerta cuando algo no está bien, puede ser y hacer la diferencia.

Voz en la mesa territorial

La reunión de la Mesa Territorial realizada en el anfiteatro del colegio Puente Maipo, de la Fundación Nocedal, reunió a vecinos, dirigentes sociales, educadores y autoridades locales. En esa instancia, Mónica Matus es una voz que habla desde la experiencia, desde los niños con nombre y apellido, desde el equipo educativo que tiene a su cargo y desde las familias que toca cada día.

El consejero regional José Pablo Soto dijo en voz alta lo que el trabajo de Mónica lleva años demostrando en los hechos, “las políticas públicas deben comunicarse para conocer los dolores y aspiraciones de las personas”. Las educadoras y técnicas en párvulos son, muchas veces, las primeras en advertir una vulneración de derechos, las primeras en tender una red cuando una familia se tambalea.

Un nuevo reconocimiento

El último jueves de mayo, al cierre de la jornada, Mónica recibió una noticia que nadie esperaba. Fue seleccionada entre las 30 lideresas de todo Chile en el programa Mujeres que Inspiran, del Banco de Chile, una distinción que reconoce a mujeres a cargo de proyectos formalizados con alto impacto social y educativo.

En el jardín infantil reaccionaron con el cariño de quienes ya saben lo que ese galardón solo confirmó. Porque en Bajos de Mena, quienes conocen a Mónica Matus no necesitan que un programa nacional les diga lo que llevan años viendo, que hay personas que eligen quedarse donde el trabajo es más difícil, más urgente y más necesario, y que desde ahí con paciencia y convicción, cambian el territorio y la vida de los niños para siempre.

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