Un referente curricular centrado en una educación transformadora para el desarrollo humano y sostenible

Fundación Integra acorde a su vocación de ser una institución con sentido público orientada a favorecer una formación especializada para los párvulos, lanzó en el año que termina un referente curricular que aspira aportar significativamente a la historia de mas de un siglo y medio de la Educación parvularia chilena. En efecto como parte de la celebración de sus 35 años de existencia atendiendo a miles de niños, niñas y sus familias, entregó a la comunidad institucional y educacional en general, este documento técnico-comunicativo elaborado en procesos de co-construcción con los diversos agentes que constituyen su ser, en función a su fin de humanización del ser humano en la etapa mas delicada de la vida, pero a la vez llena de oportunidades.
De esta manera, recogiendo la extensa práxis recogida al atender niños y niñas en todo el país en los variados escenarios naturales y culturales con que contamos y realizando un proceso compartido de reflexión unida a los muchos aportes que las ciencias y humanidades entregan al avance de la educación de la primera infancia, dio a conocer este importante documento curricular.
Su relevancia radica en los muchos aspectos que conlleva. Por una parte, como debe tener toda propuesta curricular explicita sus fundamentos en forma actualizada, para fortalecer las bases para responder al “qué”, es decir a la selección cultural que todo instrumento de este tipo debe hacer, para orientar toda la propuesta pedagógica desarrollar.
En ese sentido, ofrece una visión realmente integral del complejo mundo en que vivimos y de sus cambios naturales y sociales en los cuáles tiene lugar la vida y por tanto la educación actualmente. Sin asumir esas realidades cambiantes, y los requerimientos que se desprenden de ello, no es posible una educación para el hoy y mañana de las nuevas generaciones y del país a reconstruir.
Es así como se reinstalan los valores humanos como una base fundamental a considerar (pág. 36) donde la “justicia educativa”, el respeto a la diversidad y al ser tan propio del niño/ niña, ocupan un lugar central. El enfoque del niño/a como un ser que está en una etapa de desarrollo humano holístico, que sobrepasa la visiones tradicionales y segmentadas de los infantes es crucial. Se reconocen inicialmente cinco dimensiones convergentes (pág. 29): dimensión cognitiva, corporal, social, emocional y espiritual. En ello resalta esta última, que destacados autores señalan actualmente como esencial en la formación humana, ya que le dan un sentido y orientación a su ser y quehacer. En el caso de los párvulos, el reconocimiento de su protagonismo (pág.35), de su ser lúdico, de su enorme capacidad de maravillarse de todo, desde lo natural a lo etéreo, son algunos aspectos a considerar.
Junto con estas definiciones, se enfatiza el concepto de educación transformadora, distinguiéndose del polisémico uso de este término. Se recogen planteamientos de Freire (pág.28), donde se destaca que quien forma tiene que ocuparse de su permanente transformación en todas sus dimensiones, sino no se logra un adecuado ambiente que movilice este ser y actuar. De esta manera el propio educador y la familia deben ser los primeros en ser personas actuantes del bienestar común, de su autocuidado integral entre otros, que permita en un ambiente amoroso y comprometido favorecer el desarrollo del fantástico ser humano que está iniciando su camino de trascendencia. También cabe destacar, que se hacen reiterados llamados a la conexión con lo natural (pág. 36) y a los estilos de vida saludables (pág.37), como parte de estos ambientes potenciadores del amor, del respeto y de lo propiamente humano.
Si estos aspectos se tienen presente, se desprende fácilmente el quehacer pedagógico con interacciones humanas de afecto y cognición integradas (pág.45), donde se “releve la significación y legitimación de los espacios” (pág. 56), el ejercicio de la ciudadanía en toda actividad (pág. 58), y el abrir “puertas a nuevos mundos” (pág. 60), además de valorar los de pertenencia.
Siendo uno de los primeros currículos a nivel internacional de adoptar dentro de las orientaciones nacionales este enfoque, invitamos a los lectores a consultarlo en la página web institucional, y a ampliar sus propuestas con la amplia bibliografía que se ofrece, que aborda en gran parte toda esta temática.
La educación de los párvulos es una teoría y práctica del más alto nivel y seriedad, por lo que requiere la actualización permanente de sus bases, para que nuestros maravillosos niños y niñas desplieguen su potencial de seres curiosos, participantes, ocupados de sí y de los demás en entornos saludables y con sentidos humanos trascendentes. Esa es la promesa a que nos invita este nuevo referente curricular de Fundación Integra, que requiere para ello, del aporte de todos y todas. Los invitamos a conocerlo.
Dra. María Victoria Peralta Espinosa
Presidenta de Fundación Integra
Premio Nacional de Ciencias de la Educación






